Interpretación de pruebas de función tiroidea.

(Resumen del artículo de revisión de Forero-Saldarriaga et. al., 2020)

Los desórdenes de la función tiroidea son muy comunes, y pueden afectar hasta el 10% de la población general. Se calcula que este tipo de patologías son más comunes en mujeres, con una proporción de 7:1 con respecto a varones.

El diagnostico de estos desordenes se basa en su mayoría en pruebas de laboratorio, siendo la cuantificación serológica de TSH (hormona estimulante de la tiroides) la prueba de elección para el diagnóstico inicial.

Eje hipotálamo-hipófisis-tiroides

La TSH es una hormona péptida producida y liberada por la hipófisis anterior, y su función es regular la producción de las hormonas T4 (tiroxina) y T3 (triyodotironina) en la tiroides. A su vez, la secreción de la hormona TSH se regula mediante la hormona TRH (Hormona liberadora de Tirotropina), secretada por el hipotálamo. Todo el eje está regulado mediante retroalimentación negativa de las diferentes hormonas que componen el sistema (Fig. 1).

Figura 1. Eje hipotálamo-hipófisis-tiroides. Tomado de Forero-Saldarriaga et. al., 2020.

Generalidades de las pruebas de función Tiroidea

La hormona TSH ejerce su efecto en las células epiteliales de la tiroides, denominadas tirocitos, mediante el receptor especifico de la TSH.  La TSH estimula en el tirocito la captación de yodo, y aumenta la producción de hormonas tiroideas. Si hay presencia de anticuerpos estimulantes contra el receptor de TSH, puede desarrollarse la enfermedad de Graves, la forma más común de hipertiroidismo. Por otro lado, si el paciente es sometido a una exposición crónica de niveles aumentados de TSH, se puede atrofiar la glándula tiroides, produciendo bocio.

Las hormonas tiroideas T3 y T4 son secretadas a la circulación, siendo transportadas en su mayoría por la globulina fijadora de tiroxina (TBG), en menor medida por la transtiretina y la albúmina. En un pequeño porcentaje quedan como fracción libre, siendo de 0.03% para la hormona T4, y 0.3% para la T3.

Las pruebas de función tiroidea son de utilidad para evaluar el funcionamiento del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides, el diagnostico de enfermades tiroideas, el manejo adecuado de la enfermedad y el tratamiento de cáncer de tiroides. Las pruebas más solicitadas son la TSH, T3 y T4 libres y totales, anticuerpos anti-peroxidasa, los anticuerpos contra el receptor de TSH y la tiroglobulina.

Las pruebas T3 y T3 libres son más utilizadas que las T3 y T4 totales, debido a que las primeras se refieren a la concentración de hormona metabólicamente activa. La fracción T4 libre es la más importante para determinar el funcionamiento de la tiroides, pero debe interpretarse en conjunto con la TSH. El uso de la concentración de T3 libre ha mostrado utilidad para diagnosticar hipertiroidismo cuando la TSH está suprimida con la T4 libre normal.

La tiroglobulina es una proteína por las células foliculares de la tiroides, las cuales comprenden la mayor parte de la glándula. La tiroglobulina puede verse aumentada en casos de bocio y de tiroiditis aguda y subaguda por liberación de la proteína desde el tejido inflamado. Esta prueba no se utiliza en seguimiento de la función tiroidea, más si se puede utilizar como marcador tumoral para el seguimiento de pacientes sometidos a procedimientos de extirpación de la tiroides.

Los anticuerpos antitiroideos más comunes con el anticuerpo anti peroxidasa (TPOAb) y los anti tiroglobulina (TbAb). Estos dos anticuerpos suelen estar presentes en la mayoría de las enfermedades autoinmunes relacionadas a la tiroides. Otro anticuerpo de importancia clínica es el anticuerpo contra el receptor de TSH (TRAb), que pueden bloquear o estimular la tiroides, y se relacionan a la enfermedad de Graves.

¿A que pacientes dan dirigidas las pruebas de función tiroidea?

Las pruebas de función tiroidea están indicadas para pacientes de riesgo con nódulo tiroideo, historia de enfermedad autoinmune, antecedente de terapia con yodo radioactivo, antecedente de irradiación en cabeza o cuello, o ambos, historia familiar de enfermedad tiroidea, según recomendación del médico tratante, y en pacientes que utilizan ciertos medicamentos como los enunciados en la tabla 1.

Tabla 1. Medicamentos que pueden afectar la función tiroidea. Tomado de Forero-Saldarriaga et. al., 2020.

Indicaciones para la realización de pruebas de función tiroidea

El testeo se debe realizar con TSH y T4 libre. Otros exámenes serán solicitados de acuerdo con la sospecha clínica que se tenga (Fig. 2). Se debe tener en cuenta el diagnostico de tiroiditis (inflamación de la tiroides) en pacientes con hipo o hiperfunción tiroidea, malestar general, dolor de cuello y evolución del cuadro menor a 3 meses. En caso de sospecha de tiroiditis, se debe evaluar la función tiroidea dentro de 8 semanas para analizar la evaluación de la función tiroidea.

Si la T4 libre está baja indica hipotiroidismo; es primario si la TSH está aumentada, o secundario (central) cuando la TSH esta baja o normal. La T4 libre también es una buena opción para detectar hipotiroidismo en los pacientes recién tratados para hipertiroidismo, ya que la TSH puede estar disminuida por un buen tiempo.

La T3 libre y la T3 total tienen poca utilidad en el diagnóstico de hipotiroidismo, pues sus valores pueden ser normales debido a la hiperestimulación del resto del tejido tiroideo funcional, por el aumento de la TSH; su utilidad es para diagnosticar hipertiroidismo mediado por T3.

El hipertiroidismo primario se define como una TSH subnormal, generalmente indetectable, con niveles séricos elevados de T3 o T4 libre, o ambas. En el hipotiroidismo subclínico existe un aumento de la TSH con una T4 libre normal, y el tratamiento debe ser guiado de acuerdo con la elevación de la TSH, la presencia de síntomas y otros factores. En el cuadro 2 se mencionan algunas patologías, y su perfil de función tiroidea.

Fig. 2. Marcha analítica para la interpretación de pruebas de función tiroidea. Tomado de Tomado de Forero-Saldarriaga et. al., 2020.

Cuadro 2. Diversas patologías, y su perfil de función tiroidea.

En conclusión, debemos tomar en cuenta el contexto del paciente para realizar la interpretación de las pruebas de función tiroidea, ya que el diagnóstico puede variar dependiendo de sus circunstancias

Referencia Bibliográfica:

Fuente primaria: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8741637

Forero-Saldarriaga S., Puerta J.L. & L. Correa Parra. 2020. Interpretación de las pruebas de función tiroidea. Medicina & Laboratorio, 24: 93-109. DOI: 10.36384/01232576.209

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